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lunes, 2 de mayo de 2016

Telegrafía óptica

Introducción
Diodorus Cronus, en el siglo IV AC, cuenta como el rey persa Darío I (522 al 486 a JC), para enviar noticias a través de su vasto Imperio (desde la India al Danubio) utilizaba a una serie de personas, con buena voz y pulmones, apostadas en lugares elevados, que se gritaban el mensaje de unas a otras.  Esto constituía un sistema de comunicación relativamente rápido, pero exigía un alto número de personas, pues éstas debían de estar apostadas a distancias máximas de hasta 200 metros, ya que a mayores distancias los mensajes comunicados a gritos podían ser poco comprensibles. En la antigua China se utilizó la transmisión acústica mediante el Tam-Tam, constituído por un plato metálico colgante - gong - y un mazo recubierto por un paño resistente. Los golpes sobre el gong crean un tono de percusión de alta sonoridad y largo alcance. Alejandro Magno utilizó una especie de altavoz mediante un cuerno llamado "trompa de Alejandro" con el cual daba órdenes a sus tropas apostadas a mas de 15 Km de distancia.
Cuando el hombre descubre y domina el fuego, lo utiliza también para comunicarse. Grandes hogueras en las cimas de los montes servían a tal efecto.
Los persas ya usaban la transmisión de informaciones a distancia mediante procedimientos ópticos, procedimiento perfeccionado posteriormente por los griegos. Estos usaban antorchas durante la noche y reflexiones de la luz solar en espejos y señales de humo durante el día para comunicarse. En La Orestíada, Esquilo narra cómo Agamenón tenía dispuestas montañas de leña en todos los cerros desde Troya hasta Micenas para enviar noticias de la guerra de Troya a sus palacios, y anunció a Clitemnestra (su mujer) la victoria sobre los troyanos. Esta comunicación mediante señales de fuego debió de funcionar, ya que Clitemnestra pudo preparar el asesinato de Agamenón sin sorpresas. 
Los soldados griegos desarrollaron un mecanismo basado en espejos utilizando un método llamado heliografía que utilizaba un heliógrafo. El emperador romano Cesar Augusto Tiberio, en el año 25 d.C. aproximadamente, gobernaba su imperio desde la isla de Capri, aprovechando el uso de un heliógrafo para enviar todos los días las órdenes codificadas a tierra firme, situada a más de 10 km de distancia.
 Los antiguos griegos usaban telégrafos hidráulicos. El griego Polibio (siglo II A.C) en varios fragmentos de su historia hace referencia a la transmisión de información en el siglo IV a.C. descrita por Eneas el Táctico, conjugando el fuego y el agua en un recipiente llamado Clepsidro (nombre con el que se denomina actualmente a los relojes de agua).
La aparición del telégrafo óptico a principios del siglo XIX supuso una revolución en la velocidad de transmisión de la información. Se pasó de los dos o tres días que podía tardar un jinete a caballo en llevar un mensaje a tan sólo seis horas con el nuevo medio. Inventada en Francia fue adoptada en toda Europa convirtiéndose en un medio de comunicación estratégico en los numerosos conflictos de la época.
 La idea es que el emisor transmita un mensaje mediante señales visuales que sean visibles desde la posición del receptor. Si este concepto se extiende en forma de red, permite que un mensaje no solo viaje la máxima distancia a la que una señal es visible entre un emisor y un receptor, sino que con diferentes estaciones repetidoras intermedias puede llegar a viajar distancias mucho mayores.
 El telégrafo óptico constituye una versión muy mejorada de las primitivas y sencillas señales de humo y permitió el envío de mensajes perfectamente adaptados al lenguaje escrito del país y, por tanto, la transmisión de las noticias con toda clase de detalles y máxima precisión.
Los elementos esenciales del telégrafo óptico son: el Indicador mecánico de varias posiciones diferentes para exponer signos, letras, etc., de acuerdo con un determinado código; la Torre de cierta elevación, sobre la cual se monta el indicador, y el anteojo para poder divisar a mayor distancia las señales.
Los primeros diseños modernos de un sistema así datan del año 1684, cuando el científico inglés Robert Hooke, presentó ante la Royal Society un sistema de telegrafía óptico aunque con escasa acogida.
En el año 1791, el ingeniero francés Claude Chappe concibe un aparato, también llamado semáforo, mediante el cual se pueden transmitir señales correspondientes a las letras del alfabeto y los números del 0 al 9, según un código previamente determinado, a una distancia de 12 km. Chappe contó con la ayuda del prestigioso relojero suizo Abraham Breguet, que incorporó algunos mecanismos a su prototipo. 
El dispositivo de Chappe se montaba sobre una torre, instalada a suficiente altura. El funcionamiento del sistema consistía en transmitir las señales desde una torre a la siguiente, situada a una distancia variable según las características del terreno. Allí un operador equipado con un catalejo anotaba las señales, mientras que otro inmediatamente las transmitía a la estación siguiente. Así se repetía el proceso, una y otra vez, hasta llegar a la estación de destino. La primera línea telegráfica de visión óptica, que se instaló en el año 1793, estuvo constituida por 22 semáforos entre Paris y Lille, cubriendo 230 Km.
 El sistema de telegrafía óptica británico era diferente del francés, y su creador fue Lord George Murray, inventor y clérigo inglés.
La primera línea del telégrafo óptico de Murray se inauguró en 1794, entre Londres y Deal. Posteriormente, entre 1794 y 1814, se añadieron líneas entre Londres y Portsmouth y entre Plymouth y Yarmouth. Las torres del telégrafo óptico se instalaban en colinas, torres de iglesias y cualquier edificación elevada, separadas por más de 10 km. Un mensaje corto entre Londres y Portsmouth, ciudades separadas por más de 100 km, tardaba algo más de 10 minutos en recibirse al otro extremo de la línea.
Telégrafo óptico de Murray
El telégrafo óptico de Murray consistía en un gran bastidor de madera, dividido en seis paneles, que podían desplazarse horizontal o verticalmente, de manera que al abrir o cerrar las seis ventanas, permitía codificar las diferentes letras del alfabeto. El dispositivo de permitía 64 combinaciones posibles. Cuando el telégrafo se presentaba con las seis ventanas abiertas quería decir que no hay nada para transmitir. Cuando todas las ventanas estaban cerradas quería decir que se iba a poner en marcha y que la estación siguiente debía estar preparada para la recepción.
En España el ingeniero Agustín de Betancourt ideó un nuevo tipo de telégrafo, que perfeccionó junto con el relojero suizo Breguet, logrando avances considerables respecto al telégrafo óptico de Chappe, tanto en velocidad de transmisión como en seguridad a la hora de captar los mensajes de una torre a otra. El diseño de Betancourt fue considerado por muchos expertos de la época incluida la Academia de Ciencias Francesa, mejor que el de los hermanos Chappe. 
Después del proyecto de Betancourt, del que solo se llegó a construir el tramo Madrid Aranjuez, se abandona el proyecto de construir una red de telégrafo óptico en España. Pero, a partir de 1844 se proyecta una extensa red de telegrafía óptica. El encargado de llevarla a la práctica fue José María Mathé
La primera constancia de señales de banderas entre buques, data del año 1653 en Inglaterra.
Sin embargo sólo hasta el año 1799, se editó el "Libro de señales para buques de guerra", formalizándose así este sistema.
Seis años más tarde, en la batalla de Trafalgar, el almirante Nelson izó la señal de banderas más famosa en la historia de ese país:
"Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber".
En la actualidad, las señales de banderas entre unidades a flote, son parte de las acciones tácticas, como por ejemplo, cuando se ha impuesto un estricto radio silencio. También es posible enlazar los buques navales y mercantes, empleando el código internacional de señales, creado en 1857, el que, en el transcurso del tiempo, se ha ido modernizando.