Introducción
Diodorus Cronus, en el siglo IV AC, cuenta como el rey persa Darío I
(522 al 486 a JC), para enviar noticias a través de su vasto Imperio (desde la
India al Danubio) utilizaba a una serie de personas, con buena voz y pulmones,
apostadas en lugares elevados, que se gritaban el mensaje de unas a
otras. Esto constituía un sistema de comunicación relativamente rápido,
pero exigía un alto número de personas, pues éstas debían de estar apostadas a
distancias máximas de hasta 200 metros, ya que a mayores distancias los
mensajes comunicados a gritos podían ser poco comprensibles. En la antigua
China se utilizó la transmisión acústica mediante el Tam-Tam, constituído por
un plato metálico colgante - gong - y un mazo recubierto por un paño
resistente. Los golpes sobre el gong crean un tono de percusión de alta
sonoridad y largo alcance. Alejandro Magno utilizó una especie de altavoz
mediante un cuerno llamado "trompa de Alejandro" con el cual daba
órdenes a sus tropas apostadas a mas de 15 Km de distancia.
Cuando el hombre descubre y domina el fuego, lo utiliza también para
comunicarse. Grandes hogueras en las cimas de los montes servían a tal efecto.
Los persas ya usaban la transmisión de informaciones a distancia
mediante procedimientos ópticos, procedimiento perfeccionado posteriormente por
los griegos. Estos usaban antorchas durante la noche y reflexiones de la luz solar en espejos y señales de humo durante el día para comunicarse. En La Orestíada, Esquilo narra cómo Agamenón tenía dispuestas montañas de leña en todos
los cerros desde Troya hasta Micenas para enviar noticias de la guerra de Troya
a sus palacios, y anunció a Clitemnestra (su mujer) la victoria sobre los
troyanos. Esta comunicación mediante señales de fuego debió de funcionar, ya
que Clitemnestra pudo preparar el asesinato de Agamenón sin sorpresas.
Los soldados griegos desarrollaron un mecanismo basado en espejos
utilizando un método llamado heliografía que utilizaba un heliógrafo. El emperador romano Cesar Augusto Tiberio, en el año 25 d.C.
aproximadamente, gobernaba su imperio desde la isla de Capri, aprovechando el
uso de un heliógrafo para enviar todos los días las órdenes codificadas a
tierra firme, situada a más de 10 km de distancia.
Los antiguos griegos usaban telégrafos hidráulicos. El griego Polibio
(siglo II A.C) en varios fragmentos de su historia hace referencia a la
transmisión de información en el siglo IV a.C. descrita por Eneas el Táctico, conjugando el fuego y el agua en un
recipiente llamado Clepsidro (nombre con el que se denomina actualmente a los relojes de agua).
La aparición del telégrafo óptico a principios del siglo XIX supuso una revolución en la velocidad de
transmisión de la información. Se pasó de los dos o tres días que podía tardar
un jinete a caballo en llevar un mensaje a tan sólo seis horas con el nuevo
medio. Inventada en Francia fue adoptada en toda Europa convirtiéndose en un
medio de comunicación estratégico en los numerosos conflictos de la época.
La idea es que el emisor transmita un mensaje mediante señales
visuales que sean visibles desde la posición del receptor. Si este concepto se
extiende en forma de red, permite que un mensaje no solo viaje la máxima distancia a la que una
señal es visible entre un emisor y un receptor, sino que con diferentes estaciones repetidoras intermedias puede llegar a viajar
distancias mucho mayores.
El telégrafo óptico constituye una versión muy mejorada de las primitivas y sencillas
señales de humo y permitió el envío de mensajes perfectamente adaptados al
lenguaje escrito del país y, por tanto, la transmisión de las noticias con toda
clase de detalles y máxima precisión.
Los elementos esenciales del telégrafo óptico son: el Indicador mecánico de varias posiciones diferentes para exponer signos, letras, etc., de
acuerdo con un determinado código; la Torre de cierta
elevación, sobre la cual se monta el indicador, y el anteojo para poder divisar a mayor distancia las señales.
Los primeros diseños modernos de un sistema así datan del año 1684, cuando el científico inglés Robert Hooke, presentó ante la Royal
Society un sistema de telegrafía óptico aunque con escasa acogida.
En el año 1791, el ingeniero francés Claude Chappe concibe un aparato, también llamado semáforo, mediante el cual se
pueden transmitir señales correspondientes a las letras del alfabeto y los
números del 0 al 9, según un código previamente determinado, a una distancia de
12 km. Chappe contó con la ayuda del prestigioso relojero suizo Abraham
Breguet, que incorporó algunos mecanismos a su prototipo.
El dispositivo de Chappe se montaba sobre una torre, instalada a
suficiente altura. El funcionamiento del sistema consistía en transmitir las
señales desde una torre a la siguiente, situada a una distancia variable según
las características del terreno. Allí un operador equipado con un catalejo
anotaba las señales, mientras que otro inmediatamente las transmitía a la
estación siguiente. Así se repetía el proceso, una y otra vez, hasta llegar a
la estación de destino. La primera línea telegráfica de visión óptica, que se
instaló en el año 1793, estuvo constituida por 22 semáforos entre Paris y
Lille, cubriendo 230 Km.
El sistema de telegrafía óptica británico era diferente del francés, y
su creador fue Lord George Murray, inventor y clérigo inglés.
La primera línea del telégrafo óptico de Murray se inauguró en 1794, entre Londres y Deal. Posteriormente, entre 1794 y
1814, se añadieron líneas entre Londres y Portsmouth y entre Plymouth y
Yarmouth. Las torres del telégrafo óptico se instalaban en colinas, torres de
iglesias y cualquier edificación elevada, separadas por más de 10 km. Un
mensaje corto entre Londres y Portsmouth, ciudades separadas por más de 100 km,
tardaba algo más de 10 minutos en recibirse al otro extremo de la línea.
Telégrafo óptico de Murray
El telégrafo óptico de Murray consistía en un gran bastidor de madera,
dividido en seis paneles, que podían desplazarse horizontal o verticalmente, de
manera que al abrir o cerrar las seis ventanas, permitía codificar las
diferentes letras del alfabeto. El dispositivo de permitía 64 combinaciones
posibles. Cuando el telégrafo se presentaba con las seis ventanas abiertas
quería decir que no hay nada para transmitir. Cuando todas las ventanas estaban
cerradas quería decir que se iba a poner en marcha y que la estación siguiente
debía estar preparada para la recepción.
En España el ingeniero Agustín de Betancourt ideó un nuevo tipo de telégrafo, que perfeccionó junto con el relojero
suizo Breguet, logrando avances considerables respecto al telégrafo óptico de
Chappe, tanto en velocidad de transmisión como en seguridad a la hora de captar
los mensajes de una torre a otra. El diseño de Betancourt fue considerado por
muchos expertos de la época incluida la Academia de Ciencias Francesa, mejor
que el de los hermanos Chappe.
Después del proyecto de Betancourt, del que solo se llegó a construir el
tramo Madrid Aranjuez, se abandona el proyecto de construir una red de
telégrafo óptico en España. Pero, a partir de 1844 se proyecta una extensa red
de telegrafía óptica. El encargado de llevarla a la práctica fue José María Mathé.
La primera constancia de señales de banderas entre buques, data del año 1653 en
Inglaterra.Sin embargo sólo hasta el año 1799, se editó el "Libro de señales para buques de guerra", formalizándose así este sistema.
Seis años más tarde, en la batalla de Trafalgar, el almirante Nelson izó la señal de banderas más famosa en la historia de ese país:
"Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber".
En la actualidad, las señales de banderas entre unidades a flote, son parte de las acciones tácticas, como por ejemplo, cuando se ha impuesto un estricto radio silencio. También es posible enlazar los buques navales y mercantes, empleando el código internacional de señales, creado en 1857, el que, en el transcurso del tiempo, se ha ido modernizando.

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